sábado, 5 de enero de 2008

Carta al Honorable Diputado Guido Girardi Briere en relación con el caso de Matías Catrileo

Estimado y Honorable Diputado Guido Girardi Briere:

Con gran sorpresa he visto en el noticiario de la tarde de Televisión Nacional que usted emite ciertas declaraciones manifestando su preocupación por lo que considera la represión de un joven mapuche que lucha por sus derechos. Desde aquí pueden entenderse dos cosas distintas: una es que usted ignora las circunstancias en las cuales fue abatido Matías Catrileo, la otra es que usted conoce esas circunstancias y avala, por lo tanto, las acciones delictuales y la transgresión de los derechos ajenos en la lucha por obtener los propios. Si acaso es cierto lo primero, le recomiendo leer con atención lo que han publicado los medios en relación con los hechos ocurridos ayer y le informo yo mismo que ese chiquillo se encontraba invadiendo una propiedad privada y quemando fardos en su interior, es decir, estaba atentando contra el legítimo derecho de propiedad que tiene el dueño del fundo atacado, además de causarle daños y pérdidas materiales: si esto no es un delito y una acción despreciable, tal vez lo correcto sea actuar siempre con injusticia o en perjuicio de otros. Si acaso es cierto lo segundo, le manifiesto desde ya mi absoluto rechazo a las declaraciones vertidas por usted, ya que resulta impresentable que un magistrado de su talla respalde el delito y la violencia, alegando una supuesta lucha por los derechos de las personas en circunstancias de que ninguno de los derechos de Matías Catrileo había sido vulnerado antes de que ingresara con violencia e ilícitamente al fundo del señor Luchsinger y de que causara daños en la propiedad del mismo, formando parte de un grupo de hombres armados y encapuchados que dispararon contra la Fuerza Pública cuando fueron sorprendidos en su acción delictual. ¿Acaso usted considera que los delincuentes deben ser dejados en paz cuando son sorprendidos en sus fechorías? ¿Acaso estima que el señor Luchsinger no tiene el derecho de que sus bienes no sean dañados por terceros y de que su propiedad no sea invadida por delincuentes y de que sea defendido por Carabineros en el caso de ser víctima de una agresión sobre él o sus bienes (y ésta fue la número 23 en su caso particular)? ¿Debemos, entonces, defender a los delincuentes y exponer a las víctimas para que los delitos se consumen efectivamente? ¿Aceptará usted que alguna persona apedree su casa, queme su vehículo y lo amenace de muerte en virtud de que lucha por sus derechos? ¿No cree que sería legítimo que usted se defendiera y que contara con la protección de Carabineros y que los delincuentes que hicieran cosas como ésas debiesen ser repelidos? Sus afirmaciones, señor Diputado, dan pie para confiar en la defensa de los delincuentes y terroristas en desmedro de los ciudadanos que viven honradamente. Sus afirmaciones son indignantes, porque respaldan las acciones violentas, el atropello de los hombres de bien, el resguardo de los delincuentes, el castigo de la necesaria acción policial y [amenazan] todo lo que nos permite vivir en un país pacífico y democrático. De verdad parece haber hablado como un enemigo de la democracia al defender a este chiquillo que atacó a un particular al margen de la ley: e insisto en decir que atacó a un particular porque esto nos lleva a concluir, necesariamente, que su actuación no era parte de una manifestación pública para exigir sus derechos, sino un ataque privado contra una persona concreta.
Quiero instarlo, pues, a que rectifique su postura respecto con este asunto y a que haga una aclaración pública acerca del error que cometió hoy durante su alocución.
Saludos y hasta pronto.

Cristian Mancilla Mardel.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada